Review: TANKARD y los ebrios experimentos de “Pavlov’s Dawgs”

Los chicos de la cerveza han vuelto para traer otra pandemia peor que la Covid19, ¡y eso que ésta aún no ha acabado! Quitando a la muerte y los contagios, los experimentos con distintas visiones y conceptos actuales se mezclan con la cerveza germánica más constante y especial de toda la nación europea. Tras cinco años desde su último trabajo en estudio, TANKARD descorcha el grifo de la metodología thrasher con Pavlov’s Dawgs, donde ni los canes se resistirán a un largo trago de alcohol musical recién destilado y listo para su comercialización. Está claro que TANKARD no se anda con rodeos en su larga thrashería, de modo que el tema homónimo del disco da un fuerte pistoletazo de salida a la maquinaria germánica. Aunque los primeros acordes, junto al bajo de Frank, se centran más en la distorsión y la pesadez, rápidamente Andy ofrece unos riffs veloces con notas alternadas que siguen la línea de sus trabajos anteriores como A Girl Called Cerveza o One Foot in the Grave. Por otro lado, Gerre sigue su estilo vocal desarraigado y casi cansado, pero que muestra la energía más cervecera que puede poseer. Sin duda, entre el arte laríngeo y las cuatro cuerdas graves, el cuarteto ha decidido dar un paso más en le historia del thrash metal europeo. Con bastante estilo social y casi cercano a las redes globales, Exfluencer mete más pesadez y técnica a los ritmos, sin olvidar la constancia de Olaf a la percusión. Como notable cambio, mencionar que Gerre ha dado vigorosidad a su voz respecto al inicio, que se une al coreado estribillo.

El sonido del álbum no cambia respecto a años anteriores, aunque los juegos y altibajos en cualquier ámbito estructural son una de las especialidades de TANKARD. Una prueba es Beerbarians; como nos tienen acostumbrados, la cerveza y el alcohol siguen siendo uno de los temas principales de los germánicos. El break medial se conforma tan pesado que eclipsa a la calidad solista de Andy, ¡sin olvidar sus preciosas harmonizaciones! Diary of a Nihilist se conforma como una conjunción de habilidad y alternate picking que recuerda a los primeros años de la banda, sin quitar mérito a cómo Olaf no cesa el doble bombo ni en las rupturas sonoras. Una grandeza thrasher que no tardaré en conformar como mi canción favorita en todos los aspectos. Cerca de la mitad del álbum, Veins of Terra parece bajar algo el ritmo, quedando la velocidad en términos medios que se superan en los versos y alternan el estribillo con un Gerre más calmado pero sin perder su típica calidad. Un corte algo melódico que aumenta la creatividad y da pie a nuevas ideas thrashers, como Memento, donde Frank sigue demostrando que a graves no le gana ni el vacío. Simulando una elegía muy cruda, Andy cambia los ritmos de forma brutal e inesperada. ¡Eso sí, los breaks siguen siendo el feudo de Frank, que conste! Una delicia es oír la consistencia que conforman él y Olaf, porque mantienen la base compositiva con elegancia y tesón.

Olvidando los analizando antes, Metal Cash Machine sube la pesadez y la audacia alternada con un Andy muy certero en la ejecución de los acordes y notas. Aunque una duración de seis minutos en un tema no es muy usual en el cuarto thrasher, los cambios de tempo y breaks hacen un ambiente agradable, potente y poco soporífero. Siguiendo el ejemplo de la obertura del disco, la acústica regresa a Dark Self Intruder dejando un legado sonoro que sigue la estética ya analizada. Con más breaks y melodía, la enseñanza de los riffs solistas apoya a los versos de Gerre. Por último, dos interpretaciones devuelven el espíritu del thrash metal que elevó a TANKARD al big four europeo central. Lockdown Forever mete una habilidad musical veloz que contrasta con las líricas sosegadas. Ni siquiera en los coros se baja el ritmo, pues Andy sabe cómo hacer botar al público y engendrar un moshpit instantáneo al lado de Olaf. En limpio y algo distorsionado, On the Day I Die podría suponer un bucle de unión en el disco, pero el old school se cuela en la banda cual alcohol recorriendo un cuello seco. No hay que subestimar a estos cerveceros porque, a la mínima, nos sorprenden al máximo como el solo final de Andy que, para carecer de velocidad y bestialidad, nos despide de manera triunfal.

Con mucha variedad de composición, sonidos y producción, la cerveza adquiere otra definición por parte de las tierras bávaras. Con mucha calidad de estudio y un poco de sentimiento, Gerre y compañía vuelven a hacer un álbum digno de ellos y su público. Desde Sailor Metal y The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una experimental nota de 8,8. No se desvían del camino que empezaron hace décadas, pero TANKARD aún no ha reventado los tiempos modernos. ¡No tardarán, de eso no hay duda!

TrackList

1 – Pavlov’s Dawg

2 – Exfluencer

3 – Beerbarians

4 – Diary of a Nihilist

5 – Veins of Terra

6 – Memento

7 – Metal Cash Machine

8 – Dark Self Intruder

9 – Lockdown Forever

10 – On the Day I Die