Review: DESECRATOR y los hechizos de “Summoning”

Según los polos opuestos del globo terrestre, la nación antagónica de España sería Nueva Zelanda. Si la consideramos junto a Australia, ¿habrá thrash metal que truene por Oceanía? Por la zona de Melbourne, una invocación se dispersa a lo largo de la ciudad. El humo es negro, como si un volcán hubiera estallado. ¡No, no lo es! Un cuarteto de varones, llamado DESECRATOR, han presentado nuevo disco y quieren estrellarlo contra la sociedad. Consolidados bajo varios EPs y algún concierto en directo, se atrevieron a entrar en estudio en 2017, sacando un potente trabajo, To the Gallows. Ahora, dispuestos a quebrar cuerpos, nos traen Summoning, un álbum que desea sobrepasar el tremendo debut que hizo vibrar al continente entero. Una promesa de thrash metal moderno que vais a flipar.

Al igual que un demonio, una obra musical debe ser invocada. La intro Raise the Dead nos lleva un cúmulo de distorsiones rítmicas y vocales que no tarda en desfogar una brutalidad interpretativa con su predecesor, el tema homónimo, Summoning. Con un sonido puro y crudo directo a la década de los 80’ y 90’, todos los instrumentos participan en un moshpit teórico que queda genial. El bajo deja una línea basal que es muy difícil no identificar. Los riffs rítmicos no son complicados, pero el tempo y algunos tecnicismos hacen que, sin ofender al resto de composiciones, ya tenga canción favorita. Entre el solo y los breaks, no hay más que decir de esta genialidad, aunque la parte final cojea con la propia ambientación. Antes de seguir con la crítica, que no os engañe el estilo vocal de Riley, el único integrante estable hasta el momento. Aunque suene muy limpia y despreocupada, tiene más thrashería que la mayoría de cantantes actuales. Una cualidad muy reseñable que se expresa en todo el álbum. Hablando en términos de velocidad, hay un acelerón notable, en todos los aspectos, en Hate at First Sight. A decir verdad, lo entiendo muy bien. Los ritmos tienen el mismo sentimiento que cuando aflora el odio y la rabia en mi interior. Aunque hay connotaciones hacia el death y géneros extremos, el estilo thrasher se reinicia por cada break. Como aliciente a la voz, añade los coros de la banda, que hacen una delicia auditiva. Belly of the Beast no pierde ni un ápice de calidad respecto a sus antecesores. ¡Que no os engañe la introducción acústica! Recordad que una invocación, si la ejecutas bien, recibes más de lo que pides. Algo más simples, los riffs se centran en la rapidez. Quizás me arrepienta de decirlo, pero este cuarteto no para de sorprenderme a cada tema. El estribillo, comando por los bombos de la percusión, induce una guerra personal inmediata.

En estos tiempos, es muy fácil confundir términos, sean ideas, palabras o cosas. Si necesitas una definición, el bajo de Gerad te ayudará. Observa su magnificencia en Beg, Steal or Borrow. Por mucho galope y riffs que se sucedan, no deja de escucharse en todo el tema. Gracias a la distorsión, es muy sencillo reventar tímpanos y ofrecer un espectáculo a las cuatro cuerdas. Después del caos que llevamos descrito, hay que limpiar un rato. Wipe the Slate, aparte de dejarte la mente en blanco y transportarte a otra dimensión, no se quedará conforme. ¿Has visto cómo entran en acción tras el pesado inicio? La forma ideal de pegar una puñalada trapera que no la ves venir, incluso con el break acústico. Lanzado como sencillo un par de años antes, Manic no ha sufrido cambios apreciables. Una canción que pudo pertenecer a la bestialidad del primer disco, aunque se reservó para mejores fines. Si hay algo que reseñar aquí, es el estilo que caracterizó a la banda en sus primeros años. Ritmos pegadizos con un toque de cultura australiana. La esencia nacional sigue viva, a su manera, ¡claro está! Se viene calma tras la tempestad thrasher. Riley nos ofrece unas dotes de su versatilidad vocal en A Light in the Dark, acompañado de un imponente bajo. Aunando un ambiente oscuro y tétrico, podemos concluir que DESECRATOR interpreta una balada en toda regla. Al igual que un cazador solitario, esta canción no desentona del álbum, sino que le da mayor creatividad. ¡Poco te durará la pena, lector mío! Smoke ‘em If You Got ‘em explota con un aspecto técnico notable. Ritmos más conseguidos y largos, consistencia en la percusión y una ayuda basal que apenas es necesaria. Sin duda, un bocado que trata de hacerte olvidar la tranquilidad anterior, ¡y bien lo consigue! A mí, al menos, me llena de fuerza cada break tras los versos, y pediría un cigarro, a poder ser. El final se hace realidad con The Devil in You y si es por la batería, no me da tiempo ni a fumar. La invocación termina y el diablo aparece, el cual es clavado a aquel que le llamó. Sin olvidar el brutal principio, la estética se mantiene con una mayor presencia del conjunto percusión-bajo. Ambos han sido importantes en toda la obra y si alguna vez se presentan en directo, ¡no les quitéis el ojo del encima!

Las llamas seguirán ardiendo en tierras australianas, al menos, mientras DESECRATOR y otras agrupaciones hagan que así sea. Summoning es la segunda prueba de consolidación que va a escribir una página en la historia del thrash metal austral. Desde Sailor Metal y The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una flameante nota de 8,8. Australia no necesita que la hostiguen fuera de las fronteras, ella es capaz de torturarse a sí misma mediante artistas comprometidos con el old school thrasher.

TrackList

1 – Raise the Dead

2 – Summoning

3 – Hate at First Sight

4 – Belly of the Beast

5 – Beg, Steal or Borrow

6 – Wipe the Slate

7 – Manic

8 – A Light in the Dark

9 – Smoke ‘em If You Got ‘em

10 – The Devil You Know