Review: CELLAR PIGS y la metamorfosis de “Murder in the Front Row”

Hay muchos autores que, si levantasen la cabeza en estos tiempos de decadencia social, apenas se sorprenderían de los cambios de época. Uno de ellos sería Kafka, cuya obra Metamorfosis sigue siendo una referente de la psicología humana. Desde Holanda, un grupo de jóvenes bajo el nombre de CELLAR PIGS encontró su inspiración en el literato para dar salida a su debut musical, Murder in the Front Row, el cual trata de seguir las directrices del thrash moderno, aunque sin mucho toque del old school que tanto nos emociona. Sin embargo, no por ello les vamos a negar una escucha analítica, pues oportunidades hay para todo el mundo.

Tras un tema introductorio cargado de acústica y ambientación optimista cuyo enigma pretende dar una idea de la banda, The Immortal nos lleva al interior de la transformación thrasher que sufre el oyente con la progresiva entrada de cada instrumento. Aunque los riffs se notan simplones y poco llamativos al inicio, el break nos sorprende de con una guitarra cruda y muy afilada junto a una batería nítida. La voz, sosegada y sin apenas signos de agresividad, combina muy bien con los coros y las melodías de los versos. El sonido, bastante claro y algo desnivelado en los graves, es una muestra de la creatividad de esta joven banda holandesa, como por ejemplo, en la ejecución solista. Siguiendo la estela extrema, Our Demands cambia los roles de la estructura musical, dando mucha más presencia al bajo, quien se marca unos ritmos pesados y fructíferos. De ahí, la velocidad se hace patente en el curso del tema con los riffs mejor elaborados y cierto toque técnico. La participación grupal en las líricas es un aspecto muy destacable, así como la nivelización entre lo clásico y lo moderno, dando breaks y tralla a raudales. Con un protagonismo indiscutible de la batería tras los bombos y platillos, The Krakens Roar significa un aumento de la furia vocal mientras se intercalan unos breves solos para crear más potencia interpretativa. Sin embargo, el cambio de tempo medial rompe los esquemas en beneficio de más pesadez y distorsión grave.

Habiendo pasado la primera parte del álbum, State of the Art nos regresa a los inicios con otra acústica primaria que va integrando la musicalidad de forma progresiva. Repitiendo el engaño, unos riffs en galope y escalados discurren a velocidades altas mientras las líricas intentan no solapar las zonas melódicas. En términos de composición, CELLAR PIGS juega bien con la alternancia armónica y tonal, permitiendo la génesis de estructuras sólidas en base a la teoría musical. Todo ello nos lleva a elegir este tema como el favorito del álbum, obviando la intro prescindible. En tempos medios y a base de muchos breaks, la influencia rap/groove se cuela en Daybreaker junto a unas letras pegadizas y casi bailables. El estribillo, a pesar de su simpleza, es capaz de evocar un unísono en vivo. No es un mal corte, pero ciertamente desentona del resto del disco, que mantenía una thrashería constante.

Acabando con una duración de casi siete minutos, el grupo holandés nos despide su álbum debut con Whom Does the Desert Know, cuyo solo inaugural es de una belleza exquisita. No obstante, al igual que antes, no hay rapidez ni una tensión creciente, sino un mantenimiento de las melodías que se notan tediosas y un poco aburridas en los versos. No se destaca del resto en ningún aspecto, pero como opción de cierre, es una buena opción solista. La múltiples áreas de creatividad individual les hace especiales, pero se echa de menos el thrash metal puro y duro de siempre. Como salida al mercado cultural de la música metal, es un comienzo, aunque podría haber sido un poquito más thrasher. Vemos un futuro a CELLAR PIGS en la industria extrema, aunque habría que pulir ciertas cosas en un hipotético segundo álbum; dar más tintes old school, por ejemplo, y evitar las fusiones de géneros. Desde Sailor y Metal y The Metal Family, vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una trasmutada nota de 7,8. Quizás no sea una metamorfosis como tal, pero Murder in the Front Row serviría, de sobra, como prólogo de la célebre obra de Kafka.

TrackList

1 – Intro

2 – The Immortal

3 – Our Demands

4 – The Krakens Roar

5 – State of the Art

6 – Daybreaker

7 – Whom Does the Desert Know